SEINFELD: DE SERIE INTELIGENTE A PROPAGANDA SIONISTA

Seinfeld comenzó como una comedia inteligente y divertida, con unas buenas dos primeras temporadas y media para luego empezar a mitad de la tercera temporada a echarse a perder por su claro mensaje radical sionista.

Seinfeld es una serie de humor creada el año 1989 y que cuenta la historia de Jerry Seinfeld, un monologuista judío y su manera de ver la vida; también aparecerán su tacaño y neurótico amigo George Constanza, la ex-pareja de Jerry Elaine y un chalado llamado Kramer. Nos encontramos ante una buena serie con un gran guión e inteligentes historias que no llegan a la media hora que hablan de las pequeñas cosas de la vida, pero que acaba por ser una producción que va de más a menos. Si en las dos primeras temporadas y media la historia (a pesar de ser creada por judíos) se alejará un poco de los típicos mensajes suyos, cuando llega la mitad de la tercera temporada los mensajes sionistas aumentarán de forma considerable convirtiendo una buena serie en un panfleto lavacerebros.

Y es que como toda producción judía no deja de emanar una y otra vez su mensaje radical sionista: un racismo enfermizo, la promoción del feminazismo y la homosexualidad, los constantes mensajes anti-cristianos… uno de los episodios más nefastos y que marcan el declive total de la serie se produce a mediados de la temporada tercera cuando los mensajes sionistas son ya inaguantables como el absurdo capítulo dedicado a dos nazis que llegan a la ciudad para fomentar la superioridad aria. Varios episodios enteros promueven y fomentan la homosexualidad, el odio a la raza occidental o su enfermiza rabia anti-cristiana que llega incluso a que el productor judío Larry David se ponga a orinar en la cara de un cuadro de Jesucristo.

Tenemos pues a un personaje principal, el humorista judío Jerry Seinfeld que se presenta como una persona perfecta que siempre actúa con inteligencia mientras el co-protagonista “gentil” e “infiel” de George Constanza es un tipo estúpido, tacaño y que no sabe hacer nada a derechas siendo constantemente humillado por la superioridad de su amigo semita. El papel de Elaine no aporta gran cosa y luego tenemos a George, otro “gentil” aún más estúpido si cabe que el mismo Constanza; los personajes secundarios en su mayoría tendrán un transfondo usado para poder enviar el anhelado mensaje anti-occidental que tanto gusta.

Resulta muy cargante e indignante que en el 100% de producciones judías se tenga que sufrir una y otra vez los mismos lavados de cerebro donde no importa contar una buena historia, ni nada que aporte a la sociedad sino que el único objetivo es el de (en menor o mayor medida y claridad) promover un mensaje radical sionista.

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